"Hay días en que la vida sólo puede soportarse si pensamos que se trata de una película,que este deprimente comienzo desembocará en un final feliz"
(R.Fresán, Vidas de Santos)
Siempre me gustaron las fotografías; Esta es una historia dentro de una historia. Una fotografía dentro de una fotografía. Una imagen escondida dentro de otra imagen.
Me regalaron mi primera cámara de fotos cuando tenía cuatro años, de plástico y de colores luminosos , dentro del objetivo aparecía una cara de payaso que sonreía y gritaba cuando apretabas el disparador. Supongo que era divertida pero como aprendí años más tarde no era más que un simple juguete, una frustración,una broma... Nunca vi el resultado de mi trabajo como fotógrafa infantil y más tarde mi cámara desapareció en algún lavabo publico cuando mi madre me lavaba las manos. Me encantaba abandonar cosas en los sitios, bueno en realidad se perdían, siempre tuve facilidad para perder o romper cosas. Una vez perdí (en otro servicio publico de carretera) el peluche preferido de mi hermana. Nunca me lo ha perdonado. Con el tiempo a esto ya no le llamas perdida sino desprenderse de algo. Ahora disfruto dejando cosas al lado del container de basura y espero a ver como alguien lo recoge. Es mi centro de adopción personal. Siempre hay alguien que recoge tu basura. Todo lo que acumulas es reciclable y sustituible.
Tengo un bonito Don,una memoria esplendida y muchos recuerdos.
Mi primer recuerdo se remonta a los 2 años,mi padre me llevaba en brazos en una isla del Mediterraneo y vimos un carnero vagando entre las personas.
Lo recuerdo e incluso tengo una fotografia.
Lo que ocurre es que no sé si es que he visto tantas veces la fotografía y mi imaginación ha creado un recuerdo...
Pero la verdad es que últimamente mi familia NUNCA recuerda mis historias,y no sé si la realidad supera a la ficción o es que realmente mi cerebro es una biblioteca.